miércoles, 20 de noviembre de 2019

Haz un trote que dure


Es un deporte atractivo para muchos, ya que se puede hacer casi en cualquier parte, lo que representa un ahorro de tiempo, además de que la inversión económica inicial es muy poca, comparada con otros deportes.

Cuando se dice que la inversión inicial es poca, no significa que no exista. Es indispensable adquirir el calzado y la ropa adecuada para la temporada ya que, de no usarlas, se puede perjudicar la salud.
No se debe escatimar en la compra de unos tenis diseñados específicamente para este deporte, los cuales tiene un sistema cuya base es de aire o gel para amortiguar el impacto, así como un par de conjuntos de ropa deportiva adecuados para la estación. La consulta y tratamiento de una lesión saldría más caro que comprar el equipo necesario desde el principio.

El inicio debe ser, de preferencia, en terrenos suaves, pero como en algunas ocasiones esto es difícil, se hace aún más necesario el uso de tenis adecuados.

Para empezar a practicar el trote es importante consultar previamente con un especialista en nutrición, sobre todo si se tiene el interés de disminuir la grasa corporal (nótese que preferimos el término disminución de grasa que disminución de peso).

Cómo sacar un mejor provecho al ejercicio


Esta asesoría servirá para sacar un mejor provecho al ejercicio, a través de una nutrición acorde al esfuerzo que se va a realizar. Sin asesoría, es común que se cometan errores como hacer dietas muy rigurosas para bajar de peso rápidamente, o bien, que se piense que al realizar la actividad física se están quemando más calorías y, por lo tanto, se consuman éstas en mayor cantidad, que realmente no se estén utilizando.

Un punto importante es que el agua no contiene calorías, y que de ninguna manera aumentará la grasa corporal. La recuperación de líquidos es esencial para mantener una buena hidratación y mejorar el desempeño.

No hay necesidad y no es nada recomendable torturar al organismo imponiéndole cargas que después serán la causa del abandono de la práctica por fatiga. La frase "si no hay dolor no hay ganancia" quedó en el pasado, pues lo único que se logra con el dolor es perder unos días de entrenamiento.

Dividiremos el programa inicial para dos grupos de personas:


  1. Las personas que no han practicado deporte en los últimos tres meses y que su actividad diaria es mínima (no caminan más de 1 km. por día)
  2. Las personas cuyo trabajo es más activo físicamente (recorren más de 1 km. diario), o que no han realizado deporte en el último mes.


Grupo 1

Primera semana

Caminatas tres veces por semana durante 20 minutos en días alternos (Ej. Lunes, jueves y domingos).

Segunda semana

Incorporar trotes de 1-2 minutos por cada 3-4 min. de caminata.

Tercera semana

Trotes de 3-4 minutos por 1-2 de caminata.

Cuarta semana

Trotes continuos de 20 minutos.

Al terminar la cuarta semana se puede iniciar el programa del segundo grupo. Si se tiene sobrepeso lo ideal es no trotar, hasta disminuir el peso, pero se puede aumentar durante las semanas el número de veces que se ejercita por semana (4-5 veces por semana) o el tiempo (30 - 40 min. de caminata).

Grupo 2

Primera semana
3 kms., tres veces por semana, días alternos (martes, viernes y domingo).
Segunda semana
Aumentar la frecuencia a cuatro veces por semana o trotar en dos ocasiones 1 km. Extra

  1. Martes: 4 kms.
  2. Viernes: 3 kms.
  3. Domingo: 4 kms.

Tercera semana

  1. Martes: 4 kms.
  2. Viernes: 3-4 kms.
  3. Domingo: 5 kms.


Se pueden intercalar períodos de caminata rápida en cualquier momento. Procura siempre que el esfuerzo sea de leve-moderado a moderado, y no intenso. Si se percibe como intenso se debe entonces iniciar con el programa del Grupo 1.

No te recomendamos aumentar el kilometraje, sin asegurarte de completar la semana anterior (de hecho, las semanas se pueden repetir).

martes, 19 de noviembre de 2019

Enfermedades que padecen los perros por causa de una mala alimentación


Una alimentación que tiene una calidad muy alta, que se ve equilibrada en muchos factores, y sobre todo que es muy sana, es lo más fundamental para la salud de un perro. Esto es igual que en las personas, abunda mucho ese dicho de “somos lo que comemos”, entonces con las mascotas podríamos decir que pasa exactamente lo mismo.

Aquí tenemos algunas enfermedades para mostrarte, estas se vuelven muy comunes y las sufren los perros, pueden afectar de forma directa al can, dependiendo de la dieta que lleva a cabo.

La obesidad

Se considera a la obesidad como una gran epidemia en nuestros tiempos. Esta es una enfermedad que afecta tanto a los humanos como también a los perritos. Según San Cadilla, se estima, aproximadamente un 30% de los perros que puedes encontrar en España, ha tenido en alguna ocasión en su vida problemas relacionados con la obesidad. En otras palabras, podríamos decir que es una cantidad de aproximadamente unos 1,5 millones de perros.

Los perros que tienen obesidad, también podrían terminar desarrollando artritis, problemas de diabetes, cáncer e hipertensión. Cuando un perro es obeso, su esperanza de vida disminuye de manera considerable.

Pancreatitis

Esta es una enfermedad que nos indica que el páncreas está muy inflamado, esto puede terminar causando que las enzimas digestivas caigan directamente en la cavidad del abdomen. Cuando esto pasa, entonces las enzimas van a tener la oportunidad de poder destruir las grasas, y también otras proteínas, en ciertos casos hasta se destruyen el propio páncreas. Se dice que esta enfermedad se da cuando al perrito se le alimenta con demasiadas grasas.

Piedras en la vejiga

Esto no es algo que siempre se produce de la misma manera, de hecho, podría ser que estén compuestas por diferentes tipos de minerales y hasta de otro tipo de substancias. La mayoría son calcio, fosforo o calcio.

Las piedras tienen tamaño pequeño, sin embargo, con el pasar del tiempo tienen un crecimiento muy grande, el cual termina provocando todo tipo de accidentes urinarios, tenemos por ejemplo cambio de color en la orina, dolor o hasta dificultad para poder orinar.

Si sospechas que tu perrito tiene piedras en la vejiga, entonces deberías de consultar rápidamente con el veterinario.

Dependiendo del cuidado y la calidad de vida que le des a tu perro, así vas a poder notar como te dura más años, y tienes contigo esa fiel compañía que siempre has deseado.