miércoles, 25 de septiembre de 2019

La acidez no es cosa de bebés


Que la regurgitación o devolución de líquido desde el estómago

Esta enfermedad consiste en la devolución de líquidos ácidos desde el estómago hacia el esófago. Y, aunque hay varias condiciones que determinan su aparición, la evidencia clínica muestra que son más los hombres que las mujeres quienes lo padecen.

Algunos explican esta situación por el simple hecho de que el organismo del varón produce más ácido, mientras otros argumentan que ellos tienden a desarrollar peores hábitos alimentarios que ellas.
Según especialistas, la edad es un factor determinante en el reflujo, ya que a medida que la persona envejece, aumenta el riesgo de que manifieste este cuadro. El sobrepeso y, en especial, las conductas alimenticias son otras causas. La alimentación, las cantidades de comida, los horarios y los tipos de alimentos son esenciales.

Esto porque el ácido del estómago tiene un papel importante en la digestión inicial de los alimentos. Las mucosas que recubren el estómago están hechas para resistir el ácido, pero cuando el ácido sube por el esófago, las mucosas de éste se dañan.

La consecuencia inmediata es una sensación de ardor o malestar. Sin embargo, cuando el ácido permanece en el esófago por mucho tiempo o pasa por el tubo con frecuencia se producirán heridas o lesiones en esa zona.

A esta condición se le llama esofagitis y es una de las peores consecuencias del reflujo, porque puede provocar hemorragias, úlceras y vómitos con sangre. Además, está el riesgo de que el esófago se vaya estrechando cada vez más, hasta que se produce una alteración severa en la mucosa del conducto.
Esta patología se conoce como esófago de Barrett y está comprobado que aumenta el riesgo de cáncer de esófago.

Síntomas

El signo más delator del reflujo es el ardor que sube por detrás del pecho y la regurgitación o devolución de líquidos ácidos desde el estómago hacia la boca.

Ahora, para hacer el diagnóstico de este padecimiento se consideran las siguientes molestias:

  1. El reflujo es constante o los síntomas se presentan más de dos veces a la semana. ·
  2. La persona se ve obligada a tomar antiácidos. ·
  3. Presencia de lesiones en el esófago. ·
  4. Problemas en otros sistemas del organismo, como en el aparato respiratorio.
  5. De hecho, el reflujo puede ocasionar tos crónica, agravar el asma bronquial, facilitar las aspiraciones de contenido gástrico y provocar una fibrosis pulmonar idopática.

Tratamiento

Existen ciertas restricciones dietéticas para quienes padecen de reflujo:

  1. No comer en grandes cantidades de una sola vez. Más vale seguir una dieta fraccionada.
  2. No consumir comidas muy condimentadas o ricas en grasa.
  3. Evitar irse a dormir con el estómago lleno.


Lo ideal es que la persona se acueste a las dos o tres horas después de haber cenado, para así evitar la producción de ácidos estomacales cuando se está en posición horizontal. De hecho, es recomendable dormir semisentado.

El tratamiento del reflujo es fundamentalmente médico, sólo pocos casos requieren de cirugía. El primero consiste en apoyar los cambios de hábitos alimenticios con fármacos.

Éstos reducen la secreción de ácido del estómago y suelen ser muy efectivos, ya que más del 90 por ciento de las personas experimentan alivio de los síntomas y cicatrizan la esofagitis moderada.

La cirugía consiste en crear una nueva válvula. El médico levanta la parte alta del estómago y rodea con ella la zona final del esófago.

Entonces, cuando el estómago se llena de alimento o de gas, la presión aprieta el esófago y evita que el ácido escurra hacia arriba. Este tratamiento se recomienda cuando:

  1. Existe una esofagitis importante, es decir, cuando la inflamación del esófago es muy grande.
  2. La persona no es capaz o no quiere mantenerse en un tratamiento de manera permanente con remedios.