lunes, 1 de julio de 2019

La relación entre patatas fritas y acrilamida es realmente preocupante


La reunión de expertos celebrada durante tres días en Ginebra, convocada por la Organización Mundial de la Salud (WHO) y la Organización de la Naciones Unidas para los Alimentos y la Agricultura (UN FAO) con el fin de analizar los hallazgos del carcinógeno acrilamida en las patatas fritas, publicados por la Swedish National Food Administration, concluyó el día 27 de junio de 2002 con la siguiente declaración:

A la vista de los datos disponibles, de momento debe considerarse como motivo de "gran preocupación" que la acrilamida -una sustancia que puede provocar cáncer- se encuentre en determinados alimentos muy ricos en hidratos de carbono y cocinados a elevadas temperaturas como las patatas fritas y los chips.

En su declaración final los científicos convocados afirmaron, también, que "con la información disponible en el momento actual era demasiado pronto para sacar conclusiones definitivas sobre esta cuestión, o para hacer recomendaciones sobre hábitos alimentarios".

Información fiable sobre los posibles riesgos de la acrilamida


Con el fin de obtener más información sobre esta preocupante cuestión alimentaria, el grupo de expertos recomendó que una red internacional de laboratorios ponga en marcha un programa de recolección de datos de análisis de alimentos así preparados, con los que se pueda constituir un fuente de información fiable sobre los posibles riesgos de la acrilamida en los alimentos fritos a temperaturas elevadas, a disposición de ser ofrecida a los gobiernos, las agencias de seguridad alimentaria y la industria.

Dieter Arnold, miembro del Instituto Federal de Alemania para la Protección de la Salud de los Consumidores, que presidió la reunión, afirmó: "A partir de la información de que disponemos en este momento no podemos dar a los consumidores consejos muy específicos, como, por ejemplo, evitar comer patatas fritas de una marca concreta." Aunque añadió: "Necesitamos con urgencia investigaciones que nos conduzcan a reducir el nivel de acrilamida en los alimentos".

En opinión de Jorgen Schlundt, coordinador de la ONU para los problemas de seguridad alimentaria, "Sabemos que de un número importante de cánceres son responsables los alimentos, y que algunos de estos cánceres son originados o es posible que lo sean, por la acción nociva de la acrilamida.

Si somos capaces de modificar los métodos de preparación de los alimentos, de modo que se produzca durante esta preparación menos acrilamida, probablemente tendremos menos casos de cáncer."