viernes, 11 de enero de 2019

Aceite De Oliva Reduce El Apetito


El aceite de oliva, rico en ácido oleico, puede reducir el apetito. Ésta es la conclusión de un estudio experimental en ratas, realizado conjuntamente en las universidades de California (Irvine), Yeshiva (Nueva York) y La Sapienza (Roma), en el que se demuestra que el ácido oleico de la dieta, muy abundante en el aceite de oliva, activa en el intestino delgado la movilización de la oleiletanolamida, una hormona producida en las células intestinales (enterocitos), la cual actúa como un mensajero que informa al cerebro de la cuantía del alimento ingerido y evita la saciedad, reduciendo el apetito. 

Estudios previos habían demostrado que la ingestión de alimentos estimula a las células de la capa mucosa del intestino delgado a producir la hormona conocida como oleiletanolamida (OEA), cuya base estructural o substrato es precisamente el ácido oleico, tan abundante en el aceite de oliva, componente básico de la dieta mediterránea.

Aceite de Oliva como transportador de eritrocitos


Si se administra la OEA como si fuera un fármaco, disminuye el apetito. En este trabajo experimental se demuestra que cuando el ácido oleico llega a la luz intestinal, penetra en sus células merced a la asistencia de una proteína (la CD36), presente en la membrana que rodea a las células intestinales o enterocitos, que actúa como un “transportador”.

A partir del ácido oleico se sintetiza la oleiletanolamida (OEA), la cual activa unos receptores conocidos con las siglas PPAR-alfa; el resultado de este acoplamiento con los receptores es la prolongación del periodo de saciedad entre las comidas. Los autores concluyen que sus hallazgos demuestran que la oleiletanolamida (OEA) es una señal fisiológica clave que liga específicamente la ingestión de grasas con la duración del periodo de saciedad entre las comidas.

A partir de este hallazgo, creen los autores de este trabajo que se podrían diseñar estrategias nutritivas y farmacológicas cuyo objetivo fuera amplificar el mecanismo de señalización de la saciedad ligado a la presencia de la hormona OEA, como alternativas al tratamiento de la obesidad y de otros trastornos alimentarios.

En definitiva, un argumento más favor de la dieta mediterránea, en la cual el aceite de oliva es un componente fundamental.